Error de diciembre
Durante
mis primeros días, tuve que enfrentar el "error de diciembre", frase
propuesta por mi ex compañero Carlos Salinas, el "error" fue cuando el
me dejo a cargo la devaluación del peso; pero ciertamente, hubo razones
para que la crisis estallara con tanta fuerza. Una de ellas fue que
durante muchos años un fuerte y creciente
déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos se financiara con
entradas de capital volátil. También influyó que se financiaran
proyectos de largo plazo con
instrumentos de corto plazo; que se permitiera, más allá de lo prudente,
la apreciación del tipo de cambio real; y que, frente a cambios
drásticos en las condiciones internas y externas, las políticas
financieras hayan reaccionado lentamente o en un sentido muy riesgoso,
como en la dolarización de la deuda interna que supuso el crecimiento de
los Tesobonos.
Con absoluta convicción, afirmo que la crisis económica nunca habría ocurrido con tal gravedad, aun en presencia de muchos de los factores adversos señalados, de no haberse descuidado la generación de ahorro interno. Mientras que en 1988 los mexicanos ahorrábamos casi 22 por ciento del producto nacional, esa proporción fue reduciéndose, año tras año, hasta llegar a menos de 16 por ciento en 1994.
En mi juicio tuve una reunión con algunos inversionistas extranjeros y mexicanos para discutir el tema, pues planeaba subir la banda de la taso de cambio fija y así detener la fuga de dólares de las reversas internacionales. Sin embargo, esto no duro mucho tiempo, pues no se pudo mantener la nueva banda de cambio y se decidió establecer el sistema de libre flotación del peso, llegando a 7.20 en esa misma semana; nuestra deuda externa aumento al quitarle tres ceros a la moneda mexica y llevo a muchos bancos mexicanos a la quiebra. También cayó el Producto Interno Bruto (PIB) un 6.2 por ciento.
Más sin embargo, al final no todo fue malo, el Gobierno de Estados Unidos nos ofreció un crédito por 20 mil millones de dólares y otros 32 mil millones en un paquete internacional; con ellos de inmediato se ayudó a mejorar la economía de nuestro país pero aumentó la deuda externa.El dólar se estabilizó a un precio de 6 pesos, y por los siguientes dos años, antes de ser afectado en 1998, se mantuvo entre $7 y $7.7 pesos mexicanos.
Después de esta crisis económica se continuo con la política de libre comercio y la libre flotación, aumentando de manera positiva el PIB; a pesar de ello se hizo un rescate financiero a los Banco de México que afectaban a las familias llamado FOBAPROPA, que ya estaba disponible desde 1990.
Con absoluta convicción, afirmo que la crisis económica nunca habría ocurrido con tal gravedad, aun en presencia de muchos de los factores adversos señalados, de no haberse descuidado la generación de ahorro interno. Mientras que en 1988 los mexicanos ahorrábamos casi 22 por ciento del producto nacional, esa proporción fue reduciéndose, año tras año, hasta llegar a menos de 16 por ciento en 1994.
En mi juicio tuve una reunión con algunos inversionistas extranjeros y mexicanos para discutir el tema, pues planeaba subir la banda de la taso de cambio fija y así detener la fuga de dólares de las reversas internacionales. Sin embargo, esto no duro mucho tiempo, pues no se pudo mantener la nueva banda de cambio y se decidió establecer el sistema de libre flotación del peso, llegando a 7.20 en esa misma semana; nuestra deuda externa aumento al quitarle tres ceros a la moneda mexica y llevo a muchos bancos mexicanos a la quiebra. También cayó el Producto Interno Bruto (PIB) un 6.2 por ciento.
Más sin embargo, al final no todo fue malo, el Gobierno de Estados Unidos nos ofreció un crédito por 20 mil millones de dólares y otros 32 mil millones en un paquete internacional; con ellos de inmediato se ayudó a mejorar la economía de nuestro país pero aumentó la deuda externa.El dólar se estabilizó a un precio de 6 pesos, y por los siguientes dos años, antes de ser afectado en 1998, se mantuvo entre $7 y $7.7 pesos mexicanos.
Después de esta crisis económica se continuo con la política de libre comercio y la libre flotación, aumentando de manera positiva el PIB; a pesar de ello se hizo un rescate financiero a los Banco de México que afectaban a las familias llamado FOBAPROPA, que ya estaba disponible desde 1990.
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